sábado, 4 de julio de 2009

Soñar, soñar y soñar... de Ana Pérez Cerviño

Soñar, soñar y soñar...

Recorrer las pinceladas de la Oda a la música de Chagall, vértices de luz y angelicales aleteos de gráciles figuras; volar, volar como sus ángeles entre las notas de In my place y el piano de Trouble, (y es que Coldplay me inspira), alucinar con los destellos electrónicos de Depeche Mode para acabar escuchando a The Cure o a Sheryl Crow... (Recuerdos de cuando quería ser “rockera”)...
Pintar el horizonte de un gran lienzo blanco y adornarlo de letrillas, dejarse envenenar del halo salado del océano de mi soñadora ciudad, para volver a acabar soñando...
Y pensar en bailar A chía en un gran carnaval de Brasil mientras cae la lluvia, y a ritmo de bossanova escuchar poesía.

Sonrisas. Siempre sueño sonrisas.
Y buenas obras y volver a sonreír a quien lo necesite. Eso reconforta el espíritu. Recitar. Soñar que estoy en el teatro. Quizás en una performance o en un musical ¿por qué no? sentir el teatro. Cada gesto, cada latido creativo, cada mirada oculta. Ser un personaje de mi admirado Shakespeare y ser su voz. Llorar, amar, reír.
Soñar... de nuevo, con un estudio creativo. Luces de neón, la noche, la curiosidad del día, en cada resquicio de vida, remolinos de interactividad. Respiro el diseño.

Soñar que eres viento. Ondas de mar. ¿Por qué no? Susurros de agua.
Hojas que danzan a la brisa del atardecer. Tranquilidad.
Un café literario. Quizás un poco de jazz. Soñar que eres nube para danzar en los Campos Eliseos, disfrutar del aroma a café de una bahía italiana, detenerse en un templo budista y recoger su incienso, tallar una figura exótica en el trópico y evaporarte en casa...

Soñar que eres aire etéreo y transparente...
Para susurrar sin ser visto.

Y dejar a tu paso… un halo de estrellas.


Ana Pérez Cerviño