lunes, 4 de mayo de 2009

El diseño gráfico y la publicidad de Ana Pérez Cerviño

El diseño gráfico y la publicidad:
¿Conjugación del arte o cómplice del mercantilismo?

Por: Ana Pérez Cerviño.

Una mirada y de repente sólo reina el silencio. Tu mente deja prácticamente “de funcionar” para concentrarse en esa diva que es la obra de alguien desconocido, esa “mente creativa” que comparte contigo la curiosidad de la creación junto la máxima creatividad. Y ¡Bingo! Si ha logrado captar tu atención tan rápidamente y hacer que te hayas abstraído de todo y no pienses absolutamente en nada más es que ha cumplido su función y funciona. Porque lo creamos o no, ahora hay mucha información, todo tipo de impresos, las imágenes nos abordan constantemente… y realmente, de miles y miles de diseños que rondan las agencias publicitarias sólo cientos son totalmente perfectos. Conmovedores, estéticos, ordenados, concienciados, sostenibles a la par que originales y únicos en esta nueva era. ¿Hay fórmulas perfectas para un diseño impoluto?

En el comienzo del la Bauhaus muchos de los alumnos y docentes eran artistas, escritores, poetas e incluso creadores a la par que se dedicaban al diseño o a la arquitectura etc... En el Pop Art, un movimiento artístico que nació a comienzos de la década de 1960, primero en Gran Bretaña y después en Estados Unidos, se distinguía del expresionismo abstracto, ya que era el primer movimiento artístico que, para paliar el alejamiento de la realidad social del arte de la época, utiliza técnicas tomadas del marketing y de la publicidad para ofrecer un arte directo en el que casi siempre se representan objetos cotidianos y comerciales. Así el autorretrato se afirmaba como un arte en dos dimensiones en el que se neutralizaba la intensidad de la mirada, como puede apreciarse en el autorretrato del pintor inglés Peter Blake. Además destacaba la utilización de materiales como el poliéster, la goma espuma y la pintura acrílica con la persecución de un objetivo que era nada más y menos que eliminar las distancias entre arte y vida. Descontextualización, incongruencia, provocación y buen humor. ¿Casualidad que estos calificativos que se le asignan al movimiento pop-art sean también asimilables a lo que debería ser la publicidad? Ahí encontramos un nuevo vínculo, que afirma que el diseño también es arte.
Actualmente mientras unos diseñadores apoyan el movimiento de arte unido al diseño otros se niegan a ver nuevas vertientes, quizás se acomodan, en un modo de creación en el que prácticamente lo original queda posicionado como un cero a la izquierda y ven el diseño como un objeto de venta, un número, una marioneta que se puede balancearse al son del mero hecho de cumplir.

¿Y no estaría en nuestra mano también, el emocionar? ¿El hacer soñar, crear mundos paralelos realmente seductores y potentes a la par que funcionales y que se puedan publicitar?

¿En el diseño realmente el arte puede volar libre, sin restricciones, o aún nos frenan muchas cosas?