jueves, 7 de mayo de 2009

¡Quiénes amamos el diseño, adoramos las tipografías! de Ana Pérez Cerviño

¡Quiénes amamos el diseño, adoramos las tipografías!
(50 aniversario de la tipografía Helvética)
De: Ana Pérez Cerviño

El conocimiento del uso de la tipografía así como el saber comunicar con la magia de las palabras es realmente fascinante. Es increíble y una gozada el poder deleitar al público que está viendo tu mensaje y poder transmitirle un cúmulo de sensaciones y códigos solamente por una mirada, esa mirada de esa persona que está admirando tu diseño. Unión. Eso implica el diseño; comunicación, movimiento, magia, una lluvia de colores, gracia, arte y ALMA.

El poder emocionar con tan sólo un puñadito de palabras y letras. Por ello todas las tipografías son queridas por el diseñador (al menos en mi caso) son amadas, admitidas, respetadas, son la musa, la herramienta, son el juego y el principio de tu creación. Si bien, es cierto, que la Helvética es esa pequeñita princesa adorable y tierna, la misma que logra emocionar tu corazón desde el principio. Sencilla a la vez que versátil, comunicativa, impactante (¿por qué no?), seductora, grácil, experta en posar para los mejores titulares, muestra su lado más cooperativo para formar parte de los logos y las marcas más conocidas, queridas o respetadas. Absoluta protagonista celebra orgullosa su cincuenta cumpleaños mientras su eterno reconocimiento se conjuga junto su vibrante juventud. ¡Max Miedinger nunca se arrepentiría de haber creado su propia tipografía!

Y como la más maravillosa actriz de cine se engalana en el papel con su geométrico trazo y su correcto ductus. Podríamos decir que lo tiene todo. No es cansada, ni aburrida de leer, cosa que se agradece. No está de más, se le puede llegar a echar en falta en algún que otro diseño, es la mano derecha de los principiantes en diseño y edición… Todo el mundo la adora. Los grandes titulares la idolatran, el cine la apoya, las grandes ciudades (como Nueva York) la veneran.

Si dicen (como en las buenas pinturas) que te percatas subconscientemente de la belleza cuando admiras algo y en tu rostro asoma una sonrisa, tu mente se enriquece y de repente olvidas todo para sólo escuchar el silencio… yo he visto en ella la belleza.